La
llegada del gato Siamés a Europa sigue siendo
un dato poco preciso, más basado en conjeturas
que en realidades documentadas. La introducción
del gato Siamés en el mundo de la gatofília
es algo confuso. Parece ser que su primera aparición
fue en Inglaterra en el año 1871, durante la
primera exposición felina moderna que se hizo
en el Palacio de Cristal de Londres.
Entre las primeras poseedoras de gatos Siamés
en Gran Bretaña, se cita a la señora Vyvyen
y a la señorita A. Forestier Walter, también
Sir Owen Gould, cónsul de Gran Bretaña
en Bangkok, obtuvo una pareja de Siamés en el
año de 1884.
En ese mismo año, el diplomático francés
Auguste Pavie llevó también dos ejemplares
de Siamés de Bangkok a Francia.
En 1890, los primeros Siamés fueron introducidos
a los Estados Unidos.
El GCCF estableció el primer estándar
en 1892 y el primer club de raza el Simese Cat Club,
fue fundado en Inglaterra.
La morfología actual de este gato es bastante
diferente del tipo original, que era mucho más
macizo y voluminoso. Al principio se aceptaba el estrabismo,
la cola anudada e incluso los ojos verdes. Más
tarde, la selección guiada por ciertos criterios
estéticos afinó los trazos. La cabeza
adoptó una forma triangular, la cola ya no tiene
nudos y, por lo tanto, es más larga, y el estrabismo
ha sido en parte eliminado.
APARIENCIA GENERAL: El Siamés ideal es un gato
esbelto y delicado con largas y rectas líneas,
muy ligero pero musculoso.
CABEZA: En forma de cuña y alargada. De tamaño
mediano y en proporción al cuerpo. Esta forma
acuñada comienza en la nariz y se continúa
en dos líneas rectas hacia la punta de las orejas
formando un triángulo, sin ninguna interrupción
a la altura de la implantación de los bigotes.
No debe existir una anchura mayor de la longitud de
un ojo entre cada uno de los ojos. La piel debe ser
lo más posible pegada al hueso. Se permiten maseteros
prominentes en los machos.
FALTAS: Forma redonda, no triangulada. Ojos muy separados
o muy juntos.
CRÁNEO: Plano. De perfil debe aparecer formando
una línea recta desde la parte más alta
del cráneo a la punta de la nariz, sin ninguna
depresión frontonasal o “stop”. No
debe existir ninguna prominencia rodeando los arcos
supraciliares.
Faltas: redondo, marcada depresión frontonasal
o “stop”.
OJOS: En forma almendrada. De tamaño mediano,
no hundidos ni prominentes, inclinados hacia la punta
de la nariz en armonía con la línea de
la forma acuñada de la cabeza y de las orejas.
De color azul, es deseable un tono profundo.
Faltas: redondos, estrabismo. Cualquier otro color que
no sea azul implica descalificación.
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