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Locación: Inicio / Miau / Conducta, Lenguaje y Comunicaciòn
Agosto-Septiembre 2003
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Comparados con otros mamíferos, los gatos desarrollan una conducta muy amplia y variada, lo que incluye tanto sus movimientos corporales como la emisión de sonidos, que es uno de los principales sistemas que usan para comunicarse. Se han logrado identificar apenas dieciseis sonidos diferentes en el "vocabulario" felino, que van desde el suave maullido para pedir comida o permiso de salir a pasear, hasta el violento aullido de la hembra en celo y los sonidos con los que responde el macho. La madre emite un sonido especial para estimular a los cachorros a mamar, y en el otro lado de la escala encontramos el impresionante "gruñido” del gato enojado. El ronroneo es el único sonido que emite el gato para manifestar placer en la gran mayoría de las veces; y aunque el mecanismo por el cual se produce el ronroneo no ha sido descifrado, la teoría más popular asegura que se produce por una presión muy rápida y continua del aliento sobre las cuerdas vocales, el gato lo hace con la boca cerrada y, por lo tanto, coincide con su respiración.

En realidad el ronroneo se trata de una conducta de origen "infantil", pues los cachorros ronronean cuando son amamaantados, por lo que en los gatos es una expresión de máximo placer y seguridad; por el contrario, el maullido representa la petición de una satisfacción. Cuando la madre desea calmar a los pequeños o invitarlos a dormir, también les ronronea para infundirles una sensación de bienestar. Cuando los cachorros se prenden a las tetas de su madre, extienden sus uñas como para asegurar su posición y para tratar de estimular a la glándula en turno para que siga produciendo leche; esta conducta persiste en edad adulta y la gente asegura que su gato les "da un masaje". Los gatos muy afectuosos "frotan" su cuerpo en las piernas de sus amos y ronronean al mismo tiempo para llamar la atención y como una manifestación de cariño; generalmente comienzan con una fuerte presión de la cabeza, pues ahí poseen glándulas odoríferas con las que "marcan" a las personas y las cosas que consideran de su propiedad.

 

 

Lenguaje corporal en el gato

El lenguaje corporal es un importante medio de comunicación. Un gato alerta, pero relajado, camina con su cola erguida y las orejas orientadas hacia los lados; esta posición significa un estado receptivo y dispuesto a la acción. Cuando se acerca a su dueño, tiende a bajar la cabeza y a alzar sus cuartos traseros, manteniendo la cola erecta mientras comienza a ronronear, preparándose para "frotar su cuerpo"; esta conducta expresa la satisfacción de recibir a su dueño.

 

Norma Racial

Probablemente el gato abrirá la boca por completo mientras suelta el aliento, para que el adversario vea todos los dientes a los que podría enfrentarse si continúa avanzando; la cola permanecerá totalmente erguida durante todo el episodio de alarma. Con todo, el gato está comunicando que se encuentra preparado para la lucha y que es un enemigo peligroso; aunque en estas condiciones suelen alternarse conductas de sumisión, como para evaluar la actitud del extraño. Si sus intentos de pacificación no tienen éxito y el adversario se acerca, es muy probable que el gato ataque primero, sobre todo si considera que su escape es difícil.

En encuentros con otros gatos las reacciones son muy variadas, dependiendo de la situación en la que se encuentren y el temperamento de cada uno de ellos. Si ambos son gatos sin castrar, entrarán en una simulación de lucha parecida a la descrita arriba, pero en este caso se trata de establecer territorios y dominios. Esta conducta tiene sus rituales particulares, como el bajar su centro de equilibrio y su cabeza, lo mismo que la cola, que permanece tensa pero en una posición horizontal, generalmente por debajo de la línea de su lomo; en esta actitud ambos contrincantes se van acercando uno a otro, produciendo gruñidos que varían de intensidad, como para captar el grado de temor producido en el adversario. Durante este proceso, la cola puede subir hasta la posición vertical y después bajar súbitamente, lo que indica la inminencia del ataque; si uno de los dos se da por vencido lo indicará con una actitud de sumisión, que se manifiesta con un prudente movimiento de retirada, bajando la mirada y las orejas, lo que indica que rehúsa la pelea y en cualquier momento se retirará del territorio del macho vencedor o dominante.
La forma en que el gato se lame y acicala es otra manera de comunicar su estado de ánimo. Cuando se encuentra enojado o excitado, el gato se lame de una manera muy vigorosa, con movimientos muy rápidos, de una forma que parece obsesiva; se supone que esta es una especie de "catarsis" felina, pues al lamerse de esta manera se quita de encima una emoción que le molesta y encuentra un estado de tranquilidad. Esta forma de lamerse contrasta con la que realiza normalmente, que es pausada y autocomplaciente, esto expresa que el gato está a gusto consigo mismo y el medio ambiente.

Norma Racial

Los gatos puede pasar rápidamente de una actitud de sumisión a otra defensiva; esto generalmente ocurre cuando el gato es tratado más como juguete que como un animal que tiene su propia personalidad. Cuando es castigado, el gato se echa sobre su costado y muestra las uñas de sus patas delanteras como una forma de defensa; esta postura representa una actitud de defensa pasiva, y de hecho, es una forma de sumisión, que entre los gatos significa que está alerta, pero no se desea la lucha.

Norma Racial

Si el castigo incluye golpes directamente sobre el cuerpo del animal, éste pasará a una posición activa: se incorpora arqueando el lomo y muestra sus dientes antes de salir huyendo; tal parece que el gato nos está diciendo que ya nos hemos pasado del límite lógico del castigo y que él no está dispuesto a tolerarlo, por lo que el gato estará en condición de atacar incluso a su amo, si considera que su castigo es excesivo o injusto.

Conducta predatoria

En todos los felinos existe un instinto predatorio o "de caza" muy acentuado, por lo que el acto de acechar y cazar es una de las actividades principales del gato. Incluso después de miles de años de domesticación y convivencia con los humanos, los gatos necesitan cazar y sus presas naturales son los roedores y las aves; aunque también cazan peces en las aguas bajas, ranas, lagartijas, mariposas y algunos insectos. Como la mayoría de los miembros de su especie, los gatos utilizan la sorpresa para cazar, permaneciendo al acecho en completa inmovilidad, hasta que de pronto saltan sobre su presa, prendiéndola con sus uñas y colmillos; en ello despliegan una alta capacidad de concentración que pone en acción todas las partes de su cuerpo; su inmovilidad no es pasividad, sino que todos los músculos se encuentran tensos en espera del salto predatorio, que es extremadamente eficaz, por lo que la presa es atrapada con las uñas de las patas delanteras y las mandíbulas. Como todos hemos observado al menos una vez, el gato no mata a su presa en el primer intento, sino que aparentemente "juega" con ella o la "tortura" antes de matarla y devorarla. Esta es una de las conductas del gato que a mucha gente le disgusta, pues lo considera un acto de crueldad; pero siempre es un error juzgar las actitudes de los animales con criterios humanos; una posible explicación de esta conducta es que el gato acumula una gran cantidad de energía en el acto de la captura y requiere liberarla aunque haya conseguido fácilmente a su presa. También se asocia esta conducta con el hecho de que la madre captura pequeñas presas vivas y se las lleva a sus hijos para que vayan adquiriendo los hábitos del cazador por medio del juego, entre las seis y las diez semanas de vida, los cachorros acompañan a la madre para verla cazar y aprender de ella. El jugar con la presa puede ser el remanente de una conducta infantil que permanece hasta la edad adulta.
A pesar de su dotación de instinto, los gatos domésticos que no cazan ni juegan a cazar, no desarrollan por completo una conducta típicamente predatoria. Cuando el gato localiza una presa real o simbólica, como puedes ser un juguete, normalmente la presenta ante su dueño como un trofeo de caza, esto señala la identificación que el gato hace entre su dueño y su madre, pues era ante ella que se presentaban las piezas de cacería durante sus juegos infantiles. Es necesario decir que es precisamente por esa dotación de instintos que el gato puede sobrevivir en condiciones de libertad, aunque los gatos domésticos que se pierden o escapan se encuentran en desventaja respecto a los que nacieron y viven en la calle. Un gato bien alimentado no necesita cazar para vivir y generalmente no ejerce su instinto sino como un juego, por lo que no es una transgresión el desacondicionar una conducta que no le es útil y que incluso puede causar problemas de salud para el gato y crear focos de infección en la casa. Normalmente ya no se tiene un gato en la casa para que atrape ratones, sino para disfrutar de su compañía.


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