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Material
compilado y revisado por la educadora argentina
Nidia Cobiella
Para la construcción de los nidos, las aves primero
eligen el lugar del emplazamiento, luego recolectan
los materiales y posteriormente lo construyen.
MATERIALES: De acuerdo
con el ambiente que rodea y los elementos que consigan
en su entorno, son diversos los materiales que las aves
usan en la construcción de sus nidos: barro (carricero
común, golondrina), espigas de gramíneas,
espinas de coníferas, palos, ramitas, hojas,
hierbas secas, telas de arañas, trozos de cordeles,
restos de papeles, pedazos de telas, trocitos de papel
de aluminio (urracas y cuervos), plumas, clavos, restos
de piel, pelos, mechones de lana de oveja, crines, musgos,
líquenes, y otros elementos que pueda conseguir,
especialmente en cercanías de zonas urbanas.
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FORMAS:
Los nidos pueden ser de variadas formas, la más
común es la forma de cuenco o copa. Le van formando
la concavidad central aplastando con el pecho y las
patas, a esa mezcla de barro o ramas y saliva. Hay casos,
como los nidos de águilas, en que es un aglomerado
de ramas amontonadas con un peso superior al de un automóvil.
Hay aves que realizan sus viviendas con una consistencia
débil, mientras que otras lo realizan en diversas
capas, con revestimientos de barro y otros materiales,
para lograr aislamiento y solidez. |
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| Cada especie tiene un modelo de construcción,
y no necesita de planos para su realización,
solamente el instinto. La oropéndola de Baltimore
realiza su nido en forma de bolsa que cuelga de una
rama. El tejedor africano, que logra hacer nudos con
su pico y sus patas, realiza un nido entretejido en
forma de trompeta que consta de una cámara esférica
con entrada tipo embudo, lo que le sirve para protegerse
él y sus crías, de las serpientes. El
tejedor aldeano construye su nido en forma de campana,
colgando de una cuerda entretejida, de un árbol,
y con la entrada en la parta inferior.
El nido del mito mide unos 18 centímetros, está
construido con pelos, telarañas, musgos y plumas;
y tiene una entrada y lugar tan estrecho que la hembra
se ve obligada a replegar la cola a lo largo de la pared
para caber allí. Otro nido pintoresco es el del
hornero, trabajado en barro, con dos cavidades interiores,
y construido sobre un poste, árbol o elemento
que le sirva de base.
Otras aves como el arao no construyen nidos.
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LUGARES: También
los lugares elegidos varían enormemente. Mientras
unos lo realizan directamente en el suelo ( escribano
palustre), otros aprovechan las construcciones de edificios,
campanarios, torres y hasta veletas, para emplazar su
nido (cigüeñas, grajas, palomas), en cornisas,
chimeneas, huecos o aleros (golondrinas, vencejos),
o realizan dichos huecos en paredes o árboles
(pájaro carpintero).
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HUEVOS:
Los huevos varían en su color y tamaño de
acuerdo a la especie a la que pertenezcan. Los hay muy
grandes, como el del avestruz, que puede pesar alrededor
de 1,5 kg; el del albatros, que pesa unos 500 gramos,
y se incuba durante 80 días; el del emú
de Australia, que pone huevos verde oscuros y a los días
se transforma en negro brillante y alcanza un peso de
600 gramos. Los huevos más pequeños de todas
las aves son los del colibrí, miden cerca de 1
centímetro de largo y pesan 0,35 gramos.
Los colores varían desde el blancuzco a los de
colores oscuros, o con manchas, dibujos y arabescos multicolores.
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ESPECIE MILENARIA:
El ave elefante (aepiornis maximus) tenía un peso
de media tonelada y ponía huevos de 12 kilogramos.
A estas aves, las mayores que se cree que hayan existido,
se las ubicaba en la zona de Madagascar, donde se han
hallado huevos enteros y restos de cascarones. El volumen
del huevo del ave elefante era dos veces superior a los
de los dinosaurios. Su extinción data de unos 5.000
o 6.000 años atrás. |
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